Dicen que la Aurora es el momento más hermoso del día, cuando el alma de este mundo se despereza y los sueños de la noche se evaporan lentamente dejando su huella fresca, acariciándonos con una nueva esperanza. ¿Quién conoce las ilusiones que rondaban aquella cabeza envejecida de luto sofocada por los calores del parto roto? Mi Aurora, de eso sí tengo la certeza, no se cansa de alimentar mis sueños.

Glorioso triunfo del Príncipe Arjuna de Francisco Ayala es el título de un nuevo libro que me ha regalado mi madre. Se trata de una hermosa edición singular de 500 ejemplares editada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, diseñada e ilustrada por Juan Vida. El relato, tan hermoso, está magníficamente acompañado de las imágenes del pintor Juan Vida: un poeta con el pincel. Podéis comprobarlo visitando su web: www.juanvida.es
En el blog del artista encuentro las palabras adecuadas para definir sus imágenes:
¿Fue la mano del cazador que, siguiendo a la presa, trazó unas líneas sobre la arena? ¿Cuándo se transformó aquel garabato en un objeto con capacidad de sustituir a lo representado? y ¿cómo fue el proceso hasta que aquellos primeros trazos se convirtieron en el perfil de la bestia sobre la pared de una cueva? ¿Fue una secuencia simultánea a la formación de las palabras? ¿Todos dibujaban o había especialistas? ¿Qué consideración tenían dentro del grupo? ¿Eran chamanes y sus dibujos la evocación física del deseo? ¿Por qué se parecen tanto las pinturas de Lascaux, Altamira o Chauvet? ¿Quiere decir esto que existió un mismo “gusto” durante quince mil años? ¿Por qué el hombre escogió esa determinada estética y no otra? ¿Por qué pasados treinta y cinco mil años nos siguen emocionando esos dibujos? (…) Mi primer impulso es ser un pintor gestual, de los que pintan con las manos rabiosamente sobre el lienzo, para acabar siendo un pintor reflexivo, literario y metafísico que finaliza el cuadro con un pincel extremadamente pequeño. El primero, el que yo quisiera ser, tiene como uno de sus modelos fundamentales a José Guerrero, y aunque mi obra madura es, en efecto, reflexiva y metafísica, sigo elaborando mis cuadros a partir de los secretos que aprendí en los “peligrosos bordes” que unen y separan sus campos de color, y en la “presencia del negro” que hiere y tensa el espacio solemne y monumental de sus lienzos. Del mismo modo que una escultura no es su fotografía, ni una foto es su reproducción de imprenta, un cuadro no es sólo su imagen, sino que es un todo que pesa sobre la tierra y que está compuesto por forma e imagen sólidamente imbricadas.Recomiendo leer su blog (podéis leerlo pinchando aquí) lleno de reflexiones interesantísimas. Allí no encontraréis imágenes paso a paso de su proceso creativo, ni bocetos… Pero sin duda leyéndole conoceréis su alma creativa.
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No se puede hacer mejor, ni decir mejor determinadas cosas que pertenecen al mundo de los sentimientos que cómo lo hacestú. Lágrimas de emoción nublan mis ojos, por sentirme querida así, me crezco tanto por dentro que no me alcanzo.Personita querida, los momentos lentos de pesadumbre-que los hay-se desmoronan ante el sentido detus palabras, me doy de bruces con ellas y vuelo…
Vuelo con el corazón en el pico y las plumas hechas bata de cola..Ay, amor! se me rompen las venas..
No me dejes de tu mano..
muy bonito, me gusta mucho. gracias por tu comentario!
Gracias a ti por pasarte!